«Yo soy Bea es un paraguas para la crisis »
Miguel Hermoso, hijo del veterano cineasta, es de los pocos actores de la televisión que más tiempo se mantiene en un mismo papel y serie 'Yo soy Bea'. Culminada la etapa en que el patito feo se transforma en cisne, Hermoso ha adquirido más protagonismo en este serial de Telecinco. Los guionistas han dado un giro al personaje, Diego de la Vega, que es menos maquiavélico y antipático que antes, se ha casado y dulcificado gracias al amor, aunque sigue apuntando maneras. Como el cine no llama últimamente a su puerta -trabajó a las órdenes de su padre en 'Fugitivas'- prosigue con un papel que le divierte, a prueba de crisis. Eso sí, denuncia que en la pantalla grande hay un 'boom' de jóvenes directores que no permiten la exhibición de los cineastas con más experiencia.
Más de setecientos programas y un ritmo de trabajo muy fuerte.
Nadie esperaba que durase tanto. Se han ido yendo mis compañeros y nos hemos quedado unos cuantos veteranos al cargo trabajando con más responsabilidad y a un ritmo más intenso. Lo interesante de mi personaje no es tanto que sea más protagonista ahora como que tenga cambios, transiciones, que pase por crisis y se enfrente a sí mismo. Y Diego tiene todo eso. Al principio de la serie era todo un bloque, un papel muy perfilado que provocaba situaciones de tensión y de ridículo. Ahora tengo que buscarle más dobleces. Se enamora, lo que le enfrenta a sus propios principios, y todo ello hilvanado de una manera divertida. Sin dejar de ser quien es, el personaje se ha dulcificado, aunque sigue con la inercia de solucionar las cosas en plan mafioso.
¿Cansa estar tanto tiempo en una serie diaria?
Las series semanales funcionan por temporadas, de forma que el trabajo es intenso en un par de meses y luego se para. Las diarias implican trabajar todos los días, incluyendo el verano, y es un poco agotador. Hace diez años intervine en otro serial, 'El súper', pero aquellos episodios duraban menos tiempo, no salías de noche del plató. Aquí trabajamos 11 horas diarias. Y luego hay leerse los guiones y preparar las escenas del día siguiente. Pero, qué quieres que te diga, tal como está mi profesión, tener un trabajo diario no es para quejarse. Esta serie es un paraguas para la crisis, de la que no me estoy enterando más que en las noticias.
Aparece más delgado en pantalla ¿es el agotamiento?
No, me estoy poniendo en forma. Decidí ordenar un poco mi cuerpo y la salud me lo ha agradecido. Que nadie se preocupe que no estoy enfermo.
En la anterior etapa, 'Yo soy Bea' mantenía el liderazgo. Ahora tienen fuertes competidores en La 1, con 'Amar en tiempos revueltos' y la telenovela latina.
Todos los actores tenemos asumido que ya no estamos en la etapa de Álvaro y Bea y que ahora estamos haciendo otra serie, con un público más juvenil, menos abocado a lo sentimental y con un toque de comic, de risa y de disparate. El fenómeno sociológico pasó, pero ahora nos mantenemos como un valor seguro. Incluso cuando nos cambian de horario el público se mueve con nosotros, que ya tiene mérito. Yo seguiré mientras el personaje me siga divirtiendo y continúe con tan buena conexión de mis compañeros
¿Cómo ve ahora la televisión?
Lo más grave que encuentro ahora es la situación de la televisión pública, que debe ofrecer servicio público y no competir con las privadas con programones frívolos que cuestan una pasta y no aportan nada a la audiencia. Respecto a la ficción, se está empezando a hacer una televisión de calidad, lo malo es que la audiencia no responde a estos productos bien acabados, mientras funcionan otros que están hechos deprisa y corriendo. Estoy un pelín desorientado, pero creo que sigue gustando más la comedia.
Trabajó con su padre en 'Fugitivas', ¿no ha surgido otro proyecto con él?
Ahora hay mucha fiebre con jóvenes, y a los de oficio de toda la vida los están dejando abandonados. El cine español vive del dinero que aportan las televisiones y no debería ser así. Las privadas se quejan y yo creo que desde la política tendrían que crear una ley de mecenazgo para que invertir en cine desgravara impuestos.
Sería una manera de promocionar la cultura sin el vasallaje de la política de subvenciones y esa obligación a las privadas. Resulta extraño que la televisión privada tenga que producir cine, sobre todo unas peliculitas para el entretenimiento frívolo.
Mercedes Rodríguez, eldiariomontanes.es, 07-05-09