Vamos a…

MUMBAI MASSALA
CON EL ACTOR MIGUEL HERMOSO

Su cordialidad y ese flequillo rebelde te impiden reconocer al infame y atildado Diego de la Vega, su personaje en Yo soy Bea. Miguel Hermoso es actor de raza, capaz de transitar por papeles antagónicos. El teatro es su destino predilecto, pero no se le resisten el cine, la televisión o la música. Incluso ejercía como vocalista de un grupo de funk-metal. Por eso no extraña que, siendo un experto en platos tradicionales, disfrute con las cocinas étnicas, como la india.

¿El picante no te fulmina el gusto?
En absoluto. Me fascina y estoy convencido de que ayuda a asimilar los alimentos, en contra de lo que se piensa. Hace que los jugos gástricos sean menos agresivos. Lo tengo comprobado: el picante da calorías sin grasas y anticipa la digestión.

¿Dónde te iniciaste en la cocina india?
Siendo adolescente, mi madre me llevó a un restaurante llamado Annapurna y me encantaron los colores y los aromas.

Muy progre tu madre, ¿no?
También nos hacía en casa unos canelones... Pero es cierto que desde chicos mis padres nos llevaban a descubrir lugares como el Sayat Nova, donde hacen recetas armenias.

Te volviste un sabio de Oriente Medio...
¡Eso es mucho decir! Distingo la cocina libanesa y siria de la marroquí, que me parece más limitada. Sin embargo, he comprendido cosas tan sutiles como el uso del arroz, un componente que neutraliza el sabor anterior y prepara las papilas para el próximo.

¿Educas a tu hijo en el ámbito culinario?
Tiene sólo diez años, pero más conciencia gastronómica que yo a su edad: en mi caso, comía por obligación, y él disfruta haciéndolo. Jugar con los colores, los aromas y los instrumentos es algo lúdico.

¿Tus platos son también exóticos?
Claro que no. Mis gustos son caseros, aunque siento curiosidad por lo desconocido. Mis guisos se acercan a los potajes o las verduras, eso sí, un poco al dente. Aprecio mucho los productos crudos, y como soy más carnívoro que marisquero me hago unos tártaros de carne que corto a cuchillo en trozos minúsculos y aliño con pimienta, aceite, mostaza, un huevo, alcaparra y sal.

¿Una ocasión que hayas disfrutado?
Recuerdo una junto a mi madre, en un restaurante en La Nao, de Alicante, frente al mar y en lo alto del acantilado. Comer bien... Eso es todo.

Además tienes entre manos una obra titulada Amor platoúnico...
Es una comedia mágica, aunque no se coma y su título es un juego. Estrenamos en Avilés y emprenderemos gira por España.

Texto: Luis Cepeda, Fotografía: Vicente González - OK! 04.02.09