Teatro para la reflexión en el ciclo escénico prieguense

El argumento de ´Excusas´ no dejó indiferentes a los espectadores.
Pepón Nieto encabezó el reparto de esta comedia con tintes negros.

Por segunda jornada consecutiva, el teatro fue protagonista de la quincuagésimo séptima edición del festival internacional de Priego, que afrontará el próximo fin de semana su recta final. En esta ocasión, el texto de Joel Joan y Jordi Sánchez no dejó indiferente a ninguno de los espectadores que completaron el aforo del Teatro Victoria, debido a unos diálogos plagados de tacos, un argumento con el que, a buen seguro, algún que otro asistente a la representación se sintió identificado, y un final al más puro estilo de la tragedia griega, un tanto desconcertante y que dejó al patio de butacas totalmente mudo, pero que llamaba a una profunda reflexión. Aún así, los frecuentes gags suavizaron en parte el profundo contenido de un texto en el que, en resumidas cuentas, sus autores han reflejado parte de la vida cotidiana.

Dirigidos por Pep Antón Gómez, Pepón Nieto, Miguel Hermoso, Ana Labordeta y Blanca San Román fueron los encargados de dar vida a los cuatro personajes sobre los que gira Excusas , una comedia un tanto negra, en la que el miedo de Jesús Cristian, Begoña y Susana a afrontar los cambios que se presentan en sus vidas, y la influencia que unos ejercen sobre otros, son el argumento para una sucesión de excusas con las que justificar su situación. Diálogos divertidos, hasta cierto punto inteligentes, y un ritmo casi frenético sin concesiones para con el público, completaron los ingredientes de esta comedia, cuya principal excusa es reflejar los males que afectan a los demás.

Dentro del reparto cabe destacar la actuación de Pepón Nieto, en cuyo personaje, Jesús, se reflejaba la base argumental sobre la que descansa buena parte de la trama. Manipulado por su pareja y su amigo íntimo, durante el segundo acto su protagonismo se acrecienta al experimentar un considerable cambio de actitud, llegando a su eclosión en la dura escena final, con intento de asesinato incluido.

Junto a Nieto, su pareja en la ficción, Ana Labordeta, y Miguel Hermoso, en el impulsivo Cristian, destacaron igualmente en sus respectivos personajes, desencadenantes directos de los sentimientos de dominio, admiración y duda que se ciernen sobre Jesús, y que justifican el desenlace final.

En definitiva, uno de los deseos de todo autor teatral volvió a cumplirse en Priego, ya que pocos fueron los que abandonaron su butaca sin recordar el miedo que nos aborda al enfrentarnos a determinadas situaciones en nuestras vidas y las excusas que damos para superarlas.

Rafael Cobo – Diario Córdoba – 17/08/2004